LA TEORÍA DEL ENTRENAMIENTO EN EL ARQUERO DE FÚTBOL
En principio consideramos al entrenamiento físico como una aplicación de cargas sistemáticas o estímulos en forma continua y progresiva, que tiene como fin un objetivo en particular, ya sea estético, correctivo-postural, de acondicionamiento físico o resultados deportivos.
Para llegar a ese objetivo debemos saber ¿Qué entrenamos? ¿Por qué necesitamos que el arquero mejore su preparación? ¿Cómo influyen las cargas?
Partiendo de que el entrenamiento es un proceso de cambio y de permanente adaptación a la carga de trabajo, encontramos una palabra importantísima: adaptación.
La adaptación, biológicamente no es más que la posibilidad que tiene un individuo de sobrevivir en un medio. En el arquero los entrenamientos y las cargas se encuentran en transcurso de adaptación permanentemente con las capacidades trabajadas. Aquí generamos un equilibrio en los procesos anabólicos y catabólicos llamados homeostasis.
La aplicación de las cargas de trabajo irá regida por un principio de sistematización, esto implica un orden para que la carga sea progresiva y efectiva (de lo simple a lo complejo, de lo conocido a lo desconocido, de poco a mucho, etc.) con el fin de economizar la ejecución de un gesto técnico en particular. Esta aplicación de cargas y adaptaciones son muy notorias en arqueros principiantes (alteración de homeostasis) y con el correr del tiempo se aminora siendo casi imperceptible, lo que nos da un indicio de que el gesto técnico está incorporado en nuestra memoria motriz.
Tengamos en cuenta que cada arquero tiene su propia memoria motriz y que no todos poseen los mismos factores endógenos y exógenos, por lo que debemos realizar un diagnóstico previo para delinear nuestra sesión con las cargas respectivas. ¿Qué factores podemos observar? Su biotipo general, su historia deportiva, alimentación, descanso, hábitos de vida, lo que nos dará un estimativo de las posibilidades de entrenamiento en un corto/mediano plazo.
Teniendo todos estos datos del arquero (o la mayoría); podemos considerar algunos principios básicos a la hora de armar una planificación: la multilateralidad, la cual nos permite proveer el desarrollo de capacidades coordinativas y condicionales en todas sus dimensiones, dándole posibilidades nuevas de movimiento a nuestro arquero; la Sistematización y el incremento progresivo de cargas, la individualidad biológica que explicamos anteriormente, la especificidad de la planificación: ¿qué vamos a trabajar? ¿Por qué? ¿Para qué? Debemos informar a nuestro arquero sobre la sesión (concientización); y por último la variación para salir de adaptaciones estandarizadas y monótonas. Todo esto llevado a un entrenamiento nos da una mejoría en el nivel funcional del arquero con relaciones óptimas de carga y recuperación.
En consecuencia, las cargas de trabajo nos proporcionan una capacidad de rendimiento aún mayor supeditada muchas veces a factores genéticos hereditarios. Para que estas cargas de trabajo se lleven a cabo se debe considerar el proceso de “estimulo-efecto”, el cual provoca cambios en las funciones corporales. Esta carga tiene dos factores importantes: el primero es la carga externa, referido al trabajo realizado por la persona; y el segundo se refiere a la carga interna, siendo la reacción de esta con la carga externa (cambios internos que se producen en el arquero).
A la hora de analizar la composición de los estímulos o carga de entrenamiento tenemos que desglosarlo en factores que utilizaremos o no (dependiendo de lo planificado); como lo son la intensidad (el cómo), el volumen (el cuánto), la duración, la frecuencia y la densidad. En el arquero, la intensidad será siempre proporcional al volumen, es decir que mientras más intensidad le coloque al trabajo menor va a ser el volumen aplicado, orientando nuestro trabajo a sistemas anaeróbicos (sistema energético ATP-PC) debido a lo especifico del puesto. Con respecto a la duración de los ejercicios quiero citar a Loreana Baldomero, quién en una investigación manifestó que el 60% de la acciones de los arqueros no superan los 2” de trabajo y el 40% restante varía entre los 2” y 8”; entonces, teniendo este parámetro podremos planificar la duración de la carga, la frecuencia y la densidad de la misma.
Hay que tener en cuenta un trabajo interdisciplinario con nuestros arqueros, planificar en conjunto con el preparador físico o el técnico para no producir sobrecargas que pueda conllevar a lesiones. Vale la aclaración, ya que en muchas oportunidades esto no sucede.
LEO FRANCK
Bibliografía Recomendada
Bases Teóricas del Entrenamiento deportivo. Manso y Valdivieso. Edit. Gymnos
Planificación del Entrenamiento deportivo. Manso y Valdivieso. Edit. Gymnos
La velocidad. Acero Martin, Valdivieso, Caballero. Edit. Gymnos
Superentrenamiento. Verkhoshansky y Siff. Edit. Paidotribo
El Entrenamiento deportivo. Platonov. Edit. Paidotribo
Entrenamiento óptimo. Jurgen Weinek Entrenamiento de la condición física en el fútbol. Jens Bangsbo. Edit. Paidotribo